abril 12, 2006

La Fiesta del Chivo

de Luis Llosa
Con Isabella Rossellini, Tomas Millian

Tan impresentable como el poster que la promociona, y hablada en inglés, esta película sobre la cruenta dictadura de Rafael Truhío tiene en “ineptitud” a la palabra que mejor la describe: casi todas las escenas están filmadas con la misma entonación y las actores luchan con líneas de diálogo demasiado monses para tratarse de una adaptación del libro de Vargas Llosa. Cada vez que Isabella Rossellini recuerda algo la imagen se quema, y aparece un sonido específico sacado de algún cd de efectos... pero Parker Lewis convirtió este recurso en un cliché rotundo hace más de una década. Aunque la estructura en flashbacks impide alcanzar una fluidez emocional, la mayor patinada de este filme se encuentra en la dirección: Llosa desconoce el poder de no mostrar y nos regala escenas como aquella en la que el dictador, pegada su oreja indiscreta a un teléfono y sacando el culo, luce francamente ridículo. La decisión de mantener al buen Tomas Millian en movimiento y seguirlo mediante travelling en varias escenas es errada: le resta poder (véase "El padrino", "El silencio de los inocentes", etcétera: la inmovilidad es siempre intimidante) y a fin de cuentas el guion hace difícil entender la relación entre este dictador y su pueblo. En medio de todo destaca una buena escena: la cruel violación de una adolescente Stephanie Leonidas, que merecería estar dentro de otra cinta. Poco más puede rescatarse de este telefilme travestido, donde cansan la reiteración de primeros planos, la iluminación funcional, la música invasiva y el poco sentido del ritmo. Las muertes, naturalmente, abundan en balas y están filmadas en cámara lenta. El mejor trabajo de Llosa sigue siendo “Anaconda” y eso es decir bastante.
Hostal

de Eli Roth
Con Jay Hernandez, Derek Richardson

“¡Quiero sentir!” exclama un hombre que ha decidido enfrentarse al ennui de la sociedad moderna torturando y matando a un desconocido. Esta línea resume bien la intención del filme: el estímulo cinematográfico se ha desgastado (hace tiempo que las películas de terror no aterran a nadie) y hay que despertarlo nuevamente. Mediante lo grotesco, en este caso: estamos frente a una película gore, que huele a camal, donde la sangre y vísceras abundan pero que en contra de las expectativas no genera miedo sino aprensión. Para lo que se quiere lograr, sin embargo, no está mal del todo: uno puede imaginarse a Quentin Tarantino —productor y mentor de este filme— riendo a pierna suelta cuando la sangre de un cuerpo que acaba de hacerse pedacitos salpica a los transeuntes en una estación ferroviaria. Resulta curioso tener en cartelera un filme donde uno de los dilemas del personaje es cómo hacer para recoger sus dedos... y esa supuesta novedad es la que debería compensar la total ausencia de psicología o profundidad en esta cinta. La turista japonesa, por ejemplo, es un maniquí cuyo propósito consiste en generar asco: y es que “Hostal” está inscrita nítidamente en la tradición del exploitation que tanto ama Tarantino. De hecho las deudas con este director (y con Takashi Miike, quien además hace un cameo) son evidentes: allí están las torturas a lo “Perros del depósito”, el corte del tendón de Aquiles o la pantalla completamente en negro a lo “Kill Bill”. A su modo retorcido la película es incluso divertida, pero el sensacionalismo hace que la suerte de los personajes importe muy poco. La cinta es basura de buena calidad, pero basura al fin y al cabo.


Michael Ciment: Los pasatiempos de Alex (protagonista de “La naranja mecánica”) son la violación y Beethoven. ¿Qué cree que implica eso?

Stanley Kubrick: Creo que sugiere el fracaso de la cultura para mejorar moralmente a la sociedad.

abril 11, 2006

qué ternura

[mensaje en mi buzón personal]
Para empezar dime a quien chucha le has ganado para que te des el lujo de criticar una película, pareces una persona que no ha tenido infancia y no sabe apreciar lo bueno. Maldito a mi si me gusta la película.

abril 01, 2006

lluvia de estrellas




esta semana que pasó vi muchas películas. demasiadas. hay algo que yo considero un tanto peligroso en ese escapismo, pero por ahora no me interesa mucho. de cualquier modo aquí está mi ranking, en orden de llegada:

Exotica (Atom Egoyan, 1994)
The text of light (Stan Brackage, 1974)
The war game (Peter Watkins, 1965)
I walked with a zombie (Jacques Tourneur, 1943)
Serene velocity (Ernie Gehr, 1970)
Benny's video (Michael Haneke, 1992)
Kes (Ken Loach, 1969)
Les glaneurs et la glaneuse (Agnes Varda, 2000)
Les glaneurs et la glaneuse... deux ans après (2002)
Short cuts (Robert Altman, 1993)
Metallica: Some kind of monster (Joe Berlinger & Bruce Sinofsky, 2004)
Wings of hope (Werner Herzog, 2000)
Innocence (Lucile Hadzihalilovic, 2004)
Häxan (Benjamin Christensen, 1922)

"The text of light" de Brakhage, ha sido de lejos una de las cosas más hermosas que he visto no solamente este año, sino desde que empecé a ir al cine. no quiero hablar del filme porque no existe nada que decir acerca de él. Brakhage es un explorador y uno de los grandes cineastas de los últimos 500 años. su cine no se parece a nada que haya visto yo antes, y le habla directamente a las células...


entre las películas de cartelera, la única que me ha gustado de verdad ha sido "Match point" de Woody Allen () que es una obra maestra, para mi gusto muy superior a "Crímenes y pecados" y ciertamente lo mejor que ha hecho Allen en su veta 'seria' desde "Maridos y esposas". qué tal película, puta madre. salí temblando del cine. ojalá Woody pueda seguir filmando hasta que cumpla 120 años...