febrero 05, 2011

El Cisne Negro


"Black Swan", Darren Aronofsky, 2010:

* Debes transformarte. He aquí la directiva que Vincent Cassel, director de la compañía de ballet, da a lo largo del metraje a la joven, bonita Natalie Portman. El estreno de El lago de los cisnes se avecina y el papel exige algo así como descontrol y oscuridad. "El cisne negro" plantea sus reglas desde el inicio: será el itinerario mental --de la sanidad a la locura-- de una bailarina.

* Pero el problema --y es un problema de concepción-- es que este itinerario resulta inexistente: la progresión dramática (asunto central en un filme cuyo tema es la transformación) es de una pobreza que se contradice, que disuena, con el estilo "director como estrella" tan caro al otrora interesante Darren Aronofsky: su vocabulario cinematográfico se ha vuelto más bien efectista, más bien truculento: desde el horror al silencio (donde casi todo se musicaliza e incluso los movimientos de cámara suenan: buena señal para reconocer la marca Hollywood en una película) hasta el uso terco de la cámara en mano como recurso que "se corresponde con la inestabilidad del personaje" --recurso con tendencia a convertirse en cliché si no hay intensidad o verdad en las performances--, pasando por la fotografía verdeazulada-grisácea de moda (harta postproducción digital de color: al parecer el look "retocado" gusta en Hollywood); la mayoría de elecciones de dirección de Aronofsky llaman un-poquito-demasiado la atención sobre sí mismas. Enturbian el filme.

* Una escena que puede resolverse con dos planos, e incluso con un solo plano y un paneo, se hace en cinco (la escena de la masturbación). Para insinuar el tema de la personalidad desdoblada se recurrirá, desde luego, a los espejos.

* Pero hablábamos de la progresión dramática. La responsabilidad primera de su pobreza recae en el guion. ¿Tres guionistas y no pudieron cocinar algo más sabroso? Hay pinceladas de una relación de sumisión y dominancia con la madre --un papel pequeño, el de la madre, por lo que solo queda confiar en el poder de la mirada y en el aterrador peinado de la buena Barbara Hershey: Aronofsky debió mirar con más atención a Piper Laurie en "Carrie" o a Annie Girardot en "La profesora de piano", filme con el que "El cisne negro" tiene deudas-- y hay también insinuaciones de una sexualidad difícil en Portman.

* Pero su transformación --esa oscuridad que debía aflorar para que nuestra bailarina pudiera interpretar el papel de su vida-- no se da. No interiormente, al menos (más sobre eso, exactamente dos párrafos más adelante).

* De hecho, durante buena parte del filme el director del cuerpo de ballet seguirá diciéndole a Portman: no estás haciéndolo bien. No estás cambiando. El guion le niega tan abiertamente la oportunidad de transformarse por dentro a nuestra-próxima-actriz-ganadora-del-Oscar (y es tan necesaria su transformación para que el filme llegue a algún lado) que utiliza un recurso manoseado para desencadenar el cambio: la droga. Un alucinógeno es la solución encontrada por este equipo de tres sonrientes guionistas.

* No hay nada de malo en la superficialidad. Muchas de las películas a las que regreso de cuando en cuando --me he vuelto ocioso: prefiero volver a ver una película que me ha gustado antes que un filme desconocido-- son absolutamente superficiales. Pero no puedes ser superficial y, a la vez, prometer hondura.

* "El cisne negro" se hunde de verdad hacia el final: de hecho, por momentos se convierte en un esperpento. Puesto que en la película no hay transformación interior --puesto que no hay verdad-- guionistas y director recurrirán a los efectos especiales para transformar exteriormente a nuestra bailarina. Tan barata es esta película en su parte final que Portman, por ejemplo, tendrá las escleróticas rojas mientras baila. Pobre chica: le crecerán plumas en los brazos. Esto podría no ser tan malo si los efectos resultaran menos evidentes, y hay aquí un asunto que tiene que ver --y espero no sonar reaccionario-- con el buen gusto.

* No voy a intentar definir el buen gusto. No tengo idea de qué lo es --supongo que tiene que ver con la precisión-- pero sostengo que Aronofsky no demuestra buen gusto en la parte final de su película: al igual que en su también fallida "La fuente", hay asomos de ramplonería.

* "El cisne negro" es un ejemplo de ornamentación sin contenido. Como maquillar primorosamente un cadáver, y luego pedir a los espectadores que admiren cuán vivo se ve el muerto.

* Natalie Portman es una actriz competente, sí. Pero el tema demandaba otra clase de actriz: alguien, si se quiere, con más capas. Con mayor densidad en la mirada. Igual la película le obsequia un par de momentos de verdad: uno de ellos es cuando se encierra en el baño, emocionada y llorosa, para llamar a su madre y decirle que ha obtenido el papel que deseaba. Muy buena escena. La performance de Portman cumple con los requisitos implícitos de la Academia para otorgar un Oscar: hay preparación detrás (se hizo la tarea: Portman entrenó efectivamente ballet), hay llanto y hay drama.

* Esto es lo que suele entenderse por "mejor actuación". Vale decir, actuar mucho.

* La sensación que me queda es que estamos ante una película que toma como escenario o tema el ballet, pero que ha sido dirigida por alguien que no lo disfruta particularmente, ni es muy diestro filmándolo: me gustaría ver nuevamente --y Aronofsky debería, si es que no lo ha hecho-- una película de baile como "Bodas de sangre" de Carlos Saura, cuyo sentido del encuadre y del ritmo es exquisito. Un tanto diferente a correr sobre el escenario con una cámara de cine al hombro.

* Terminado el filme camino por Miraflores con mi novia: hay personas mayores y personas jóvenes (pero sobre todo, personas mayores) bailando cumbia en la rotonda de la plaza. Hay gente alrededor, observando y aplaudiendo. Otros municipios deberían imitar esto. Había más verdad en los movimientos no profesionales de estas personas (movimientos que nosotros disfrutamos durante cinco minutos) que en las casi dos horas de proyección de "El cisne negro".

setiembre 19, 2007

paranoia. la vi, me gustó, la comento



[hay que tener un poquito de paciencia con el yahoo!video. luego de machucar play, se demora un toque para hacer "buffering" pero después de eso corre suavecito...]

setiembre 18, 2007

bourne, el ultimatum. mi crítica en video.



[por alguna razón, no se ve el último segundo del video, donde precisamente se vislumbra la calificación del filme dentro de mi escala cualitativa de vanguardia. para lo que importa: 7/10]

de vuelta

parece que la característica central de este blog -característica secundaria en este pata que lo administra- es la inconstancia. posteo por un tiempo, me afano, me entusiasmo, me aburro. me olvido. y luego de un tiempo: verdad, pucha, el blog. ustedes ya saben...


hubo festival de cine de lima, que me mantuvo ocupado (ojalá se estrenen comercialmente "una novia errante" y "luz silenciosa", que fueron las películas que más me emocionaron; la cacareada "hamaca paraguaya" me pareció un plomo) y luego hubo terremoto, que cambió muchas prioridades. dos meses después, vuelvo a subir videos de mí mismo comentando películas de cartelera. el de "bourne, el ultimatum" -que ya sale de cartelera- lo grabé en realidad hace dos semanas, pero no encontré el momento de editarlo un poquito. estoy probando qué tal va el yahoo! video (youtube no me deja publicar cosas que duren más de diez minutos).


el miércoles subiré el video de mi reseña de "paranoia", y el jueves de "campos de esperanza". con suerte, el viernes el de mi reseña de "hairspray". chau.

agosto 01, 2007

se actualiza "la refrigeradora"


ya sé que este es un blog de cine. pero igual quiero poner esto por aquí. una de las chambas que hago habitualmente es escribir para una revista de gastronomía, lo cual me permite comer riquísimo un par de veces al mes y además conocer a cocineros de lo más distintos entre sí. bueno, acabo de publicar en mi blog alterno ("la refrigeradora") dos de los textos que más me ha gustado escribir para esta revista. especialmente el que se refiere al restaurante del gran javier wong: me gusta harto cómo quedó. si les vacila leer, dénse una vueltita.

julio 30, 2007

triángulos de la muerte: fallecieron michel serrault, ingmar bergman, chirinos soto

bien lo dicen: se van de a tres. este trío de fallecimientos ocurridos con una diferencia de menos de 24 horas comprueba otra vez aquella verdad última, recogida de la sabiduría popular: si se muere uno, dos más lo acompañan.

...y la única muerte que me importa a mí, de estas tres, es la de bergman. me gustan el par de películas que he visto con michel serrault -"nelly & monsieur arnaud", por ejemplo: aunque hace años que no la veo- pero no son cosas que yo atesore y por mí, evidentemente, chirinos soto puede estar ahora mismo ardiendo en el infierno que no existe. lo de los triángulos es una broma, y encima estúpida, pero este es mi blog y me da la gana de escribir lo que escribo. el asunto importante es bergman. para mí, claro. ni siquiera porque su filmografía sea algo central en mi vida. en primer lugar porque la conozco de manera incompleta -no he visto "el manantial de la doncella", por ejemplo- y en segundo lugar porque de todas las películas suyas que he visto, solamente una es importante para mí: "persona". no voy a decir nada sobre esa película. la ensuciaría. pero de todas las todas las todas películas que yo he visto en mi vida, creo que solamente he encontrado perfectas -en el sentido de que absolutamente todo en ellas está bien, y que alcanzan intensidades que yo no había experimentado antes, y que me han hecho pensar de manera distinta sobre el mundo, o al menos me han vendido esa ilusión- a tres. "persona" es una de ellas. véanla y háganse un favor. o no la vean. igual van a morirse. igual van a seguir viviendo. y yo también.

ingmar bergman (1918 - 2007)


titular para el diario de mañana. el que edito en mi cabeza, al menos. ahora ¿en quién podremos confiar?

'dita sea

...estoy revisando casettes (digital8) del año 2000 y se me acaba de ensuciar el cabezal de la videocámara. supongo que eso es lo que ha pasado, al menos. compré ahora en la tarde un casette limpiacabezales, cosa no muy recomendable, dicen, y lo utilicé... pero igual ya no puedo grabar o reproducir nada con mi humilde, maravilloso modelo trv-120. mañana lo llevaré al servicio técnico.
PERO EL ASUNTO IMPORTANTE ES ESTE: tengo al menos unos veinte casettes de video que son de hace más de cinco años, y cuyo contenido para mí es inapreciable. me imagino que muy dañados no están, excepto por esta humedad de mierda, pero quizás sea tiempo de pensar en qué hacer con ellos. (hace rato lo era).
PREGUNTO YO: ¿qué hago con ellos? ¿lo sabe alguna de las personas que pasan por este blog? pasarlos a dvd comprimiría el video aún más (de dv a mpeg-2) pero de repente el transfer no se nota mucho. aunque necesitaré lo que tengo en esos casettes para editar. en realidad mucho más no se me ocurre (pasarlos a otro casette, sencillamente, es otra opción). lo otro que me preocupa es que cada vez que reproduzca alguno de estos casettes, voy a estar ensuciando -dañando- el cabezal de mi cámara. ¿habrá algún establecimiento donde, etc? ¿alguna manera de limpiar los casettes? como verán, soy un completo iletrado en estas cosas. si hay por aquí alguna persona de buen ánimo como para orientarme, le estará agradecido. muchísimo.

julio 24, 2007

los simpsons - ya la vi, la comento


Libre de spoilers. Mi reseña de la esperadísima película animada que se estrena pasado mañana, 26 de Julio, en Perú.

julio 23, 2007

harry potter por quinta vez



una semana después de haberla grabado, pongo aquí mi reseña de "harry potter y la órden del fénix". finalmente los de metacafe, que me retuvieron el video por un asunto de copyright (?) me dijeron

Dear sir:

I am happy to inform you that your claim has been reviewed and your video has been released to the Metacafe community. You can now find your video on the site.

así que coloco el video aquí, cuando ya no es noticia (¿lo fue alguna vez?). ya me aburrí de grabarme tomando desayuno... no sé por qué el video se corta, pero solamente faltaba la parte en que me pongo serio y digo "mi calificación, 6 puntos". por cierto, hay una frase muy bella que ilustra eso que comento hacia el final, sobre los recuerdos. la leí por primera vez en el libro "camino de ximena" de santiago del prado. la frase le pertenece al novelista irlandés george moore y está en el libro "memoirs of my dead life" ("memorias de mi vida muerta"). dice:
...we must store our memories as the squirrel stores nuts, we must have a winter hoard.
"debemos almacenar nuestros recuerdos como la ardilla almacena nueces, debemos tener provisiones para el invierno".

julio 20, 2007

Transformers: 13,590 espectadores en un día

abajo, una nota enviada por la distribuidora del filme (uip). me pregunto si un récord como este tiene algo que ver con la calidad de la película o con el hecho de que es lo único que se ha estrenado esta semana en la raquítica ciudad de lima. o sea, hay una función de "transformers" cada 45 minutos en casi cualquier multisala... en el cineplanet primavera, que es mi referencia habitual, hay funciones en estos horarios: 12.00, 1.30, 3.00, 4.30, 6.00, 7.30, 9.00, 10.30 y 12.30, 2.00, 3.30, 5.00, 6.30, 8.00, 9.30, 11.00. o ves esto o ves "harry potter". y así lo llaman "libre mercado"... arriba, izquierda: un cinéfilo al que sí le gustó la película.

Estimados Amigos: Tenemos el agrado de informarles que TRANSFORMERS hizo 13,590 espectadores en sus primeras funciones de ayer miércoles 18 a las 10 pm.Asimismo, se realizó el Avant Premiere de TRANSFORMERS en UVK Multicines Larcomar.



prefiero esta versión de los transformers. ya saben, modesto presidente (en el 2011).

julio 16, 2007

transformers - criticando la película desde mi cuarto


para variar, hago esta reseña desde un rincón en mi cuarto. hoy estuve en la función de prensa de "transformers" y como que algo se desinfló... por cierto, me olvidé de mencionar una cosa en realidad obvia: la presencia de spielberg en el filme es palpable -aunque queda como enunciado, sin desarrollo alguno- en la siguiente frase: "esta es la historia de un muchacho y su carro"... sintetizando así la película fue como convenció a michael bay de ser el director. para qué. yo no lo pensé durante la proyección pero sí pues, hay algo de e.t. en esto del muchacho impopular y su amigo extraterrestre.

pido perdón por aquellos "lo cierto es que" y también por el pequeño desorden, pero es que tuve que hacer todo rápido porque mañana debo llevar la pc a reparar. por cierto, formateé el disco y perdí la reseña que hice de "harry potter y la orden del fénix" (que me gustó) y que yo ya creía disponible en la web... pero los de metacafe me la censuraron por "copyright infringement". porque usé pedacitos del trailer para ilustrar mi crítica. qué idiotas. las dos personas interesadas en ver ese video se quedarán, entonces, con las ganas. para siempre.

junio 23, 2007

masacre en texas: el inicio es el final es el inicio


reseña de La Masacre en Texas - El inicio
este es el video número uno. jugo de papaya y pancitos de orégano con mantequilla.

ahora, el otro ojo



la idea es la siguiente: no tengo tiempo para escribir sobre cine -lo cual es una pena, porque solía disfrutarlo mucho- pero igual sigo viendo películas, por una cuestión de chamba. y no me gusta que este blog, que con tanto cariño fui llenando de palabras, esté abandonado... (última actualización, hace un año. pasu).

ENTONCES SE ME OCURRIÓ QUE podría dejar por acá mis ideas (discutibles, cándidas) sobre los filmes que voy viendo, y en un formato que me tomara menos tiempo. o sea, diciéndolas nomás. he pensado mucho en cómo hacer para que esto no se sintiera formal, pues pocas cosas hay tan desesperantes como tener a un tipo hablando sobre cine frente a ti. espero que en el camino encuentre una forma; por ahora, digamos que estos videos podrían llamarse también "desayunando con césar".

es que el momento mejor para grabar estos videos resulta ser, para mí, el momento del desayuno. además no tengo trípode y justo hay un murito al lado de la mesa del desayuno. ya pues. mi intención es, y espero que lo sea siempre, la de ofrecer una perspectiva amateur. no me considero crítico, porque no tengo la formación y porque, la verdad, no amo tanto el cine como para emplear mi tiempo libre en ver las cuchomil películas indispensables que existen (trato, pero).

nada más. espero que este pequeño experimento agrade a alguien. subiré uno o dos videos semanales aquí. chau.

p.s.: entren a la refrigeradora pe...

enero 01, 2007

“¡Consíguete una steadycam, idiota!” (I)

Ideas en torno a Lars von Trier y sus filmes Dancer in the dark, Idioterne y Breaking the waves (parte I)

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uno
“Vengan preparados al cine, con un pañuelo en una mano y un tomate podrido en la otra” escribió A.O.Scott, del New York Times, sobre Dancer in the dark. Y no patina: el filme de Lars von Trier es magistral e inepto, manipulador y honesto, al mismo tiempo. La historia de Selma, la obrera que está quedándose ciega —primera escena: Selma ensayando para una humilde puesta teatral de The sound of music; última escena: Selma colgando del cuello, injustamente ejecutada por el Estado— es conmovedora, y de una intensidad descomunal. Por momentos la película deja de ser una película. Pero el artífice de Dogma 95 está tan desesperado por crear una obra maestra que estorba, urde, embarra su propio trabajo. Trataré en este artículo de responder a una pregunta: ¿cómo logra un director hacer un filme que él mismo no se merece?

Quienes acusan a Lars von Trier de cínico y de ególatra explotador probablemente estén en lo correcto. Quienes afirman que es lo más interesante que le ha sucedido al cine desde Quentin Tarantino quizás tengan razón también. Algo hay en claro, sin embargo: von Trier es un artista que tiene la necesidad, y además la capacidad, de provocar.

Por qué, se preguntará alguien.

Si hubiera que ensayar una respuesta tendría que al menos nombrarse, en mi opinión, un hecho: el comportamiento público de von Trier está encaminado a llamar la atención sobre él mismo. Quienes lo han calificado de “director punk” probablemente también estén pensando en la forma como los medios lo han convertido en el Johnny Rotten del cine: él es quien cambiará lo antiguo por algo más auténtico. Podría argumentarse que hay diferencia entre el ser y el ser visto como pero en mi opinión eso carece de importancia. Internet, televisión, etcétera. La verdad es la verdad de los medios y un título como mejor película del año ya no significa nada más que eso. Von Trier gusta de la sentencia (“número dos: el sonido nunca debe ser producido aparte de la imagen o viceversa”), de convertirse en estrella nada menos que de sus propias películas, de hablar alegremente sobre sus fobias y ataques de pánico. Quizás haya una diferencia entre el exhibicionismo de von Trier y el exhibicionismo de Woody Allen, por ejemplo: mientras el neoyorkino usa sus filmes para explorar en sí mismo, el danés los usa para que el público explore en él. No hay nada nuevo aquí, estamos hablando del antiguo mecanismo de búsqueda de admiración. Y si Ron Howard es el niño mimado de Hollywood, von Trier lo es de Cannes: cinco de sus seis largometrajes para cine han sido parte de la selección oficial, y cuatro se han llevado algún premio importante. Él mismo lo dijo: con Dancer in the dark quería ganar la Palma de oro.

Por eso, su último filme estaba condenado desde un inicio a fracasar artísticamente. Es fácil imaginar a su director maravillado con la idea de hacer un musical para poder subvertir sus reglas: cómo lograrlo (la historia) es el pretexto. Que finalmente haya llevado a cabo su propósito, y que además Dancer in the dark logre elevaciones ni siquiera intentadas por el arte cinematográfico de las últimas cuatro o cinco semanas, es muestra incuestionable de su talento. Sí. Pero.

...pero el material fílmico que no nace de la pelea del artista con el artista, que se plasma en busca de la medalla olímpica y no de la comunicación, como presiento sucede aquí —y los lectores que crean que tantas suposiciones rozan lo obsceno sabrán disculpar: llamemos a esta primera parte de mi artículo un ejercicio de imaginación— tiende a ser disonante. Y Dancer in the dark disuena. Si von Trier hubiera amado un poco más a su Selma, si la hubiera dejado respirar (y quizás no sea casual que una de las últimas líneas del filme sea precisamente esa: “¡no puedo respirar!”) su película habría seguido un rumbo distinto. Probablemente para llegar al mismo lugar: quizás Selma habría terminado con el cuello roto de todas formas. Pero habría seguido un rumbo distinto, menos falso. En el filme que vemos, el destino de la protagonista está planificado por el director desde antes que ella exista: el gran error de Dancer in the dark es su vocación asesina. Para ser específicos, el gran error de Dancer in the dark es que von Trier no actúa como un asesino pasional, sino a sueldo. Paradójicamente, de este profundo error de concepción proviene gran parte de la fuerza de la cinta: el personaje —real, tocable gracias a Björk— que se resiste a ser exterminado por el director. Lo cierto es que el sacrificio de Selma, al contrario de lo que sucede con el sacrificio de Bess en Breaking the waves, no tiene un fin metafísico; es simplemente estúpido. Su único propósito, en todo caso, es servir a los intereses sensacionalistas del director. Entre el personaje que ha creado y la apetecible, contundente idea del “antimusical”, von Trier opta por lo último. Parafraseando a Borges, el director fue incapaz de evitar la más burda de las tentaciones del arte: la de ser un genio.

dos
Dancer in the dark es el fracaso más valioso, más interesante, más extraordinario de los últimos tiempos.

...como sucede con otras grandes películas, es contradictoria: habla sobre el poder liberador de la música, pero se niega a sí misma el derecho de sacudirse del manto tanático que la cubre, posee un registro cinema verité interrumpido por momentos musicales altamente idealizados; es, a fin de cuentas, un musical que trabaja con las convenciones del género intentando al mismo tiempo destruirlas.

Argumento. Selma, inmigrante checoslovaca trabajando como obrera en una fábrica —lugar: EEUU, época: los sesenta[1] — está quedándose ciega. Debe ahorrar todo lo que pueda para pagar la operación de su hijo, quien ha heredado su enfermedad. Su ceguera progresa. Es despedida de su trabajo y su casero, policía, le roba. Al descubrirlo, Selma le pedirá la devolución de sus ahorros; él la forzará a matarlo. Selma huirá, pagará por adelantado la operación de su hijo, será apresada, juzgada —humillada por ser extranjera, ambiciosa, egoísta— y sentenciada a muerte. La parte final de la película es el relato de sus últimos días: no hay llamada de salvación en el último minuto, nada. Selma muere y se terminó el filme.

Llama la atención el caracter lineal, sencillo de la historia. En realidad lo mismo puede aplicarse a los personajes: todos son puros. Recuerdan, como señaló Roger Ebert, a personajes de cine mudo (¿"City lights"?). Probablemente la excepción sea la única amiga de Selma, Kathy (Catherine Deneuve) aunque en mi opinión esto es casual o se debe, en todo caso, al pasado fílmico que la actriz francesa lleva consigo como una capa: es interesante señalar que en el guión original su personaje estaba pensado para una mujer negra (pensemos en arquetipos, como lo ha hecho von Trier en esta cinta, recordemos que fue la Deneuve quien se “autocontrató” para actuar en la película, como ha declarado el director). Voy a decirlo de otra forma: los personajes de Dancer in the dark son infantiles. Por ejemplo Jeff, cortejando repetitivamente, empecinadamente a Selma, siendo rechazado: reaccionando cuando Kathy le dice “tú le gustas”. En un inicio uno puede pensar que Peter Stormare está interpretando a un tonto, pero luego cae en cuenta de que su actuación es consistente con el imaginario de von Trier: es un adulto haciendo de un niño de 9 años. Por ejemplo el casero de Selma, Bill, intentando alcanzar un objetivo único y simple: tener dinero para contentar a su esposa —para no quedarse solo. Cuando se ve imposibilitado de alcanzarlo piensa en el suicidio... La consigna del director pareciera ser la de simplificar. Simplificar: para concentrar. Brindar información a través de los rostros, por ejemplo.

Cuánta información cabe en un rostro. Bill Morse trabajando desde su primera escena con la gestualidad del policía angustiado porque el traje le queda grande. Peter Stormare: von Trier debe de haber pensado en él luego de verlo interpretar al asesino sigiloso, observante de Fargo[2] . Y ¿acaso es difícil creer que el danés quiso trabajar con Björk luego de verla sólo en el video de It´s oh so quiet? Su rostro —la primera mitad del filme tras feos, gruesos lentes; la segunda mitad, cuando mayor pendiente toma la historia, desnudo— es bello, pero su belleza no consiste en la acumulación de valores estéticos, como sucede con otras actrices. Simplemente, el rostro de Björk se acerca más a lo absoluto: no posee edad o incluso género claramente definido. Probablemente nunca deje de pensarse en ella como una niña. Es fácil proyectar emociones propias en un rostro así. La Selma de Dancer in the dark es la versión asexuada, atemporal, de la Bess de Breaking the waves[3].

El debut[4] —y despedida, según ha declarado— de Björk como actriz de cine es un evento de tanta importancia como la propia película. Borra lo de importancia. Hay quien duda que esa pobre obrera checa que fue ejecutada en los EEUU hace algunos años en realidad sea una cantautora islandesa de fama mundial. Hasta cantó en los Oscar.

tres
Simplifica. La pureza de los personajes —los pequeños ojos de Selma abriéndose, brillantes: “¿Y te gusta cuando bailan tap?” pregunta—, la linealidad de la trama, todo apunta al espectador y a su identificación emotiva. Desde luego von Trier no está contento con eso. Especialmente hacia la segunda mitad del filme, luego de que Selma sea despedida de la fábrica, el director se dedicará a darle razón al guionista Eduardo Adrianzén cuando afirma que no hay telenovela (ergo, melodrama) sin sufrimiento injusto de la protagonista. Por qué la protagonista y no el protagonista, y por qué en todo caso siempre es más interesante ver sufrir a una mujer que a un hombre son preguntas cuyas respuestas encuentro lo suficientemente esotéricas como para no intentar responder.

El camino de Selma hacia el cadalzo ha sido dibujado y coloreado aplicadamente por von Trier. Sólo que —como el esteta que es, aunque él lo niegue: volveré a eso más adelante— su necesidad de tenerlo todo bajo control absoluto lo movió a coger el borrador y eliminar cada uno de los cruces en ese camino. Aún antes de cometer su asesinato no hay escapatoria para Selma, y eso es lo que está mal en Dancer in the dark... Y por qué actúa von Trier así, y qué lo impulsa a defenderse ajustando las riendas de su historia —hasta estrangularla. Qué es aquello que no puede retenerse entre las manos, medirse, controlarse, hacerse inofensivo[5]. Los actores. La protagonista. Porque ¿cómo es posible que un director tan talentoso haya fallado en algo como la verosimilitud, siendo su historia un modelo de sencillez? Sería interesante, aunque imposible al menos en el futuro inmediato, saber cómo fue la relación entre Björk y Lars von Trier durante la filmación. Por lo poco que se ha dicho en entrevistas (y por rumores, como el de un intento de hipnosis por parte del danés, la huida de Björk del set, el haber rasgado sus ropas a dentelladas y sus deseos de abandonar el filme) es fácil suponer que sumamente conflictiva. “...Pero el problema era, antes que nada, que ella es tan talentosa. Es la única manera en que puedo expresarlo. Ella tiene esta manera de ser como una niña, pero es extremadamente inteligente” ha declarado von Trier sobre su actriz protagónica (nótese el uso de la palabra problema). Como dije al inicio, mucha de la belleza en Dancer in the dark es resultado del conflicto: la inteligencia feroz de Björk resultó intimidante para von Trier. No se puede ejercer dominio sobre quien no acepta pasivamente lo que Dios (el director) dictamina. ¿Cuántos de esos encuadres intranquilos, cuántos de esos hondos primeros planos —recordemos que von Trier fue el camarógrafo principal— no estarán marcados por la maravillosa tensión laboral? El dilema de von Trier era que su personaje resultó demasiado inteligente para aceptar el sacrificio que él estaba pidiéndole: la solución, la única solución que no atentaba contra su ego, consistía en cerrarle todas las salidas, en empujarlo por el camino de un sólo sentido que terminaba en esa oscura, espléndida horca. Aún a costa de la coherencia narrativa. No correr el riesgo de dejarlo caminar: empujarlo. ¿Hubiera sido Dancer in the dark una mejor película con una actriz menos talentosa? Mi teoría es que sí. Posiblemente habría sido una película redonda. Conociendo la forma de trabajar de von Trier —la creación sobre la marcha de Idioterne, la improvisación en Breakig the waves— no sería descabellado sospechar que la película fue mutando en el camino que va del guión a la sala de edición: cada vez más estrecha, cada vez menos libre con respecto a sí misma. Muere, Björk.

De allí que en la película que vemos no haya, por ejemplo, discurso del abogado defensor durante el juicio.

En esta secuencia la ineptitud del director para mostrar amor por su protagonista es evidente. Todas las puertas con las que choca Selma, todas (empezando por su propia, inexplicable negativa a revelar por qué su casero le robó) han sido cerradas con llave por un von Trier jubiloso. En el juicio, algo tan elemental como un informe bancario sobre la situación financiera de Bill no existe, porque de existir no habría condena a muerte. No habría antimusical. No habría bocas abiertas en la platea. Qué tal hijo de puta. El juicio es útil, sin embargo, porque le permite a von Trier humillar públicamente a Selma —interpretada por una Björk incapaz de desligarse de su personaje (como declaró Deneuve), incapaz incluso de actuar, sólo de sentir (como dijo, cruzando la pierna, von Trier), entregándose dolorosamente al registro electrónico de la cinta de vídeo. La referencia a Breaking the waves y la secuencia en que los niños arrojan piedras a Bess luego de ser expulsada de su comunidad parece inevitable aquí. ¿En qué medida la acusada en ese juicio inepto, pobremente desarrollado, es en realidad Björk y el acusador von Trier?

Más allá de las lecturas políticas que podrían hacerse del juicio —teniendo en cuenta, además, que se trata de un director danés haciendo un filme sobre una mujer que viaja a los EEUU en busca de mejores oportunidades para su hijo y termina siendo ejecutada por el sistema— en este punto de la película se revela algo muy nítido: Selma va a sufrir. Lo que habría que preguntarse es si existe allí una auténtica, conjunta búsqueda de verdades emocionales o si von Trier simplemente está regodeándose en su sadismo (quizás a eso se refirió Björk al llamar al danés “pornógrafo de las emociones”). En lo sucesivo la historia se hará rígida, unidireccional: como un tren, su lugar de arribo está planificado desde el inicio. La imagen del tren, por cierto, es capital en el paisaje del filme.

Creo que Jonathan Rosenbaum hace bien en decir que la película trata “sobre la apreciación de von Trier de su sufrimiento pasivo (el de Selma), que no es necesariamente lo mismo que respeto o comprensión”. Von Trier ha dicho hace poco que encuentra fascinante a Björk: quizás una manera de poseer aquello que se desea es destruyéndolo.

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[1] Creo conveniente hacer una aclaración: ubicar la época en que se desarrolla la historia es posible sólo gracias a la nota de prensa. El filme es ácrono. En todo caso, los sesenta de von Trier constituyen una idealización (positiva o negativa) comparable a la que intenta, o parece intentar, David Lynch con respecto a los cincuenta en cintas como Blue velvet. Cabe señalar, por otra parte, que el danés no conoce EEUU, dado su manifiesto terror a los aviones.

[2] El personaje que interpreta Peter Stormare fue ofrecido inicialmente a Stellan Skarsgard, quien por razones contractuales no pudo aceptar. Skarsgard interpretaba al marido de Bess en Breaking the waves.


[3] Se sabe, por cierto, que la próxima película de Lars von Trier estará protagonizada por Nicole Kidman, cuya belleza es completamente distinta a la de Björk o a la de Emily Watson pero resulta también interesante: hay tal perfección en su rostro, la armonía es tan palpable... definitivamente “algo anda muy mal allí”. Recordemos Moulin rouge y esa cualidad casi extraterrestre en los primeros planos de la actriz australiana. Otra cosa que diferencia a Kidman de ambas actrices es que resulta impensable protagonizando una película como Amelie, situación en la que sí cabe imaginarse a Björk y en la que estuvo a punto de encontrarse la Watson.

[4] En realidad Björk había protagonizado ya un un filme islandés llamado The juniper tree (1990). Además, hizo un cameo en Pret a porter, de Robert Altman. La islandesa llama debut a esta performance para referirse a su nivel de entrega (“no estuve presente; acababa de tener a mi bebé, estaba dentro de una burbuja” ha declarado en relación a su primer filme).

[5] Si aceptamos que la personalidad del director de cine llamado Lars von Trier encaja bien en el tipo neurótico, como señala con luces intermitentes su persona pública, entonces es factible afirmar que su trabajo artístico nace del deseo de aplacar el sentimiento de indefensión. Una de las maneras de lograr esto es ejerciendo dominio absoluto: es por ello que la silla de director se acomoda bien al trasero del neurótico, especialmente si tiene afán de poderío. Control es una palabra citada por el mismo von Trier al hablar de su infancia y su necesidad de reacomodar constantemente los objetos que lo rodeaban para evitar el desastre. No resulta raro, tampoco, que luego de Zentropa se empezara a hablar del “fetichismo tecnológico” del danés, y de su escasa vocación por la dirección de actores (objetos no completamente dominables después de todo, una pena). En entrevistas recientes von Trier habla, además, de su deseo de “tener cada vez menos control” sobre sus filmes. Lo más probable es que sea mentira.